Libertadores de Hormigueros: a las puertas de otra marca
histórica con un último capítulo por escribir
La temporada 2026 de los Libertadores de Hormigueros ya
puede catalogarse como una de las más exitosas en la
historia reciente de la franquicia. Con marca de 13-6,
clasificados a la postemporada y con una identidad de
juego bien definida, la novena hormiguereña no solo ha
recuperado protagonismo en la Sección Noroeste… ha
enviado un mensaje claro al resto del torneo:
Hormigueros va en serio.
Bajo la
dirección de Kevin J. Ramos Morales, los Libertadores
han impuesto una nueva marca de victorias en una
temporada desde el regreso de la franquicia al municipio,
superando campañas memorables y consolidando una base
competitiva construida con disciplina, talento y
compromiso. Pero la historia todavía no está completa.
Queda un
último compromiso de temporada regular, y representa
mucho más que un simple juego en calendario.
Javier
Torres describe:
Piculín Inmortal: Del BSN a la
Gloria Mundial, la Historia de una Leyenda
El
próximo miércoles 6 de mayo de 2026 a las 7:30 de la
noche, el Estadio Hermanos Miura será escenario de un
choque con sabor especial cuando los Navegantes de
Aguada visiten a unos Libertadores que buscarán cerrar
la fase regular ampliando aún más su récord histórico de
victorias y entrar a la postemporada con la casa llena
de energía, confianza y momentum ganador.
La
ofensiva libertadora llega encabezada por un encendido
Carlos Lugo, líder ofensivo del conjunto en hits, dobles,
carreras anotadas, carreras impulsadas, bases robadas y
promedio de bateo, siendo el catalizador principal de
una alineación que también ha contado con el bate
oportuno de Ramón Agosto, la consistencia de Adriel
Acevedo, el guante seguro y producción de Ricardo Núñez,
además del corazón competitivo que dejó Jorge Guzmán
antes de su lamentable lesión.
Desde la
loma, los Libertadores han descansado en una rotación
dominante encabezada por Roy Geigel y Omar Meléndez, dos
brazos que han convertido cada salida en una
demostración de calidad, acompañados por la estabilidad
de Marvin Galarza en relevo y el crecimiento sostenido
de jóvenes lanzadores que fortalecen la profundidad del
cuerpo monticular.
Pero más
allá de números, récords y estadísticas, lo que vive
Hormigueros es algo mayor: la reconexión de un pueblo
con su equipo.
Cada
entrada, cada out, cada batazo y cada ovación en el
Hermanos Miura ha servido para recordar que este
uniforme representa orgullo, identidad y tradición. Los
Libertadores no solo juegan por una victoria; juegan por
un pueblo que volvió a creer.
Y este
miércoles hay una nueva cita con la historia.
Último
juego de temporada regular.
Última
oportunidad de ampliar la marca.
Último
ensayo antes de la batalla grande.
Hormigueros ya clasificó… pero todavía quiere más.
Porque
cuando se juega con orgullo, pasión y corazón… la
temporada regular solo es el comienzo.